Por qué Telas de araña con bastón, canario y abanico

Porque vi una vez, en una exposición, un cuadro con este título. Y me gustaron, el título y el cuadro que, por cierto y eso fue lo que me llamó la atención y me hizo estar un buen rato mirándolos - a los dos, saltando con los ojos del uno al otro -, no parecían corresponderse ni guardar ninguna relación.

Hoy, muchos años después, cuando por azares de la vida que no vienen al caso me encuentro con este dominio y este hosting o alojamiento web o como demonios se llame, mi primer impulso es borrarlo todo, dejarlo vacío y ahí, aparcado a la espera de que alguna vez se presente ocasión de utilizarlo en algo práctico, o interesante, o divertido, o yo qué sé…

Pero, bueno, y creo que es normal y le habría sucedido a cualquiera, no puedo evitar el antes recorrerlo, haciendo clic aquí y allá, al puro buen tuntún, unas veces en “Prosa”, otras en “Poemario” otras en “El despertador de la señorita Susi” para encontrarme, en este último, un destartale tan imposible e ilógico que me hace recordarlos, al título y al cuadro.

Hoy, muchos años después – no, no me estoy confundiendo y repitiendo que por azares de la vida que no vienen al caso me encontré y tal y cual y esto y lo otro, es que han vuelto a pasar muchos años – ahí sigue, sin borrar ni vaciar y con sus destartale imposible y no ya sólo en el despertador de marras sino con los destartales que con mi propia mano y a mi propio y muy personal criterio le he ido añadiendo, no ya al despertador, que a ese no le he añadido - a fecha de hoy, al menos, 10 de abril de 2022 - absolutamente nada.

Pero en otras partes sí. Añadido, pero nunca suprimido y ni tan sólo modificado enlaces como, por ejemplo, los que me encontré en esta página que, titulada Índice alfabético de colaboradores, conducía en ocasiones a páginas desaparecidas o no encontradas y, otras veces, a algún lugar en el que podía leerse Valentina, sí, y Luján, tambien, pero escrito todo junto valentinalujan, que me desconcertaba.

El primer nombre de todos, Adriana López - y por llevar un orden -, sí conducía a un lugar en esta misma página; pero el siguiente, es decir los tres diguientes por lo menos - Adriana, Albertito el del tuerto y Amada - porque en un primer momento no miré más, conducían a la valentinalujan, todo junto, que entendí era una página diferente, diferente y de la que yo no tenía ni el dominio ni el alojamiento.

Un poco más abajo, Bisabuela Nuncia, volvía a conducir a esta misma web, la Valentina Luján separado y con un guion entre medias, que es ahora mía y, en la página, podía verse - es decir "puede", si no ha habido ninguna avería - un pendiente en el ángulo superior izquierdo y, en el derecho, el hexágono muy bien dibujado que lleva dentro una ilustración con un número 13 dentro de un círculo pequeñito.

Y bajando un poco más, y pasando por alto nombres que me llevaban a la web que ni me interesaba ni podía hacer nada en ella ni con ella, doña Virtudes, que esa sí llevaba a está sí mi web y, como en la de la bisabuela, había (hay) otra vez a mano izquierda un objeto (que en este caso es un vasito que parece de metal) y, en el ángulo derecho, la misma ilustración con su número 13 pero dentro de algo, de tonos grises, que podría ser el marco de una fotografía.

Hasta aquí leí, cuando heredé, yo, quien escribe en rojo y letra más grande, y porque tuviera sueño o hambre o me cansase ahí lo dejé de momento y, ah, era hambre, lo sé porque recuerdo que me comí una ensalada Cesar pero sin pollo porque en aquella temporada era vegetariana, y, cuando volví y encendí un cigarrillo, quise cambiar de aires porque me suelo aburrir yo tan de lo mismo mucho rato, que parece mentira cuando, y que parecerá de verdad mentira, he vivido prácticamente desde que nací en el mismo sitio sin ni como quien dice moverme; me quise ir a otra cosa y pinché en Dedicatoria